Nexus Ops por Delaware – Rubium wars: a new hope

Un problema común del jugón primerizo es uno mucho más importante de lo que debería: con quién jugar. En España, al menos, existe aún una concepción algo errónea de lo que es un juego de mesa moderno, pero como esto es una reseña y no un artículo de opinión corto aquí.

En pocas palabras, aún cuesta mucho ir del Risk a algo más. ¿Quién no ha oído alguna vez «¿esto es como el Risk, no?» explicando un juego? ¿Y por qué todo el mundo conoce el Risk? Porque es muy famoso, ¿no? ¿Y por qué? Calidad (dudosa) y montones de licencias que han hecho que salga un Risk de casi toda saga cinematográfica aparte, al César lo que es del César: inauguró un subgénero bautizado, con esa plasticidad y falta de ganas de complicarse la vida que tiene el idioma inglés para todo, como dudes on a map, es decir, tíos en un mapa.

Tienen que tener miniaturas, no nos valen los cubos de colores, tienen que tener un tablero dividido en regiones a ser posible con diferentes tipos de terreno, tienen que tener interacción salvaje y constante, tortas y azar. Y de todos ellos, el que mejor captura la esencia es Nexus Ops.


En Nexus Ops controlamos una de las cuatro facciones compuestas por humanos y alienígenas de diferentes razas, idénticas salvo en el color de sus figuras, que compiten en un planeta recóndito por ser el… ¿equipo con más puntos? Que bajón, ¿verdad? Para nada. Los puntos los vamos a sumar ganando batallas y cumpliendo misiones, desde derrotar a un enorme dragón de rubium con el ataque de un simple soldadito humano, hasta colarse en la base de operaciones de un rival y una vez dentro empezar a disparar a diestro y siniestro, pasando por controlar más bosques que nadie.

En principio gana el primer jugador que consiga doce puntos, y los puntos sólo te los puedes apuntar en tu turno. Ganar una batalla significa un punto más, jugar esa carta que te premia por derrotar a todas las unidades enemigas de un combate son dos, pero únicamente si eres el atacante. Nexus Ops quiere sacar lo peor de ti, o lo mejor de tu genio militar y que vayas al ataque con todo, subida del portero a rematar si es necesario, porque la cobardía no está en su filosofía y juntando a todas tus tropas en un hexágono y sentándote a esperar no vas a conseguir nada.

El turno de Nexus Ops se compone de una serie de fases. En la primera vas a usar el citado rubium que no rubidio, mineral precioso y moneda de cambio del juego que se obtiene colocando una unidad recolectora (las tres más débiles de las seis disponibles) en una refinería, para comprar nuevas unidades que empezarán su cacería desde los tres hexágonos que conforman tu base. Después hay que moverlas un hexágono por cabeza por defecto, aunque algunas habilidades especiales de las unidades permiten otras posibilidades para, en las fases tres y cuatro dar la vuelta a las fichas de descubrimiento que encuentres o pelear con los enemigos que encuentres, respectivamente. Las fichas pueden contener nuevos aliados, dinero, refinerías o cartas, pero vamos a profundizar en el combate.


Los seis tipos de unidad de Nexus Ops atacarán a la vez y una única vez, independientemente de quien los controle, en orden de fuerza bruta descendiente. Es decir, las arañas alienígenas de los jugadores implicados en el combate, terceras en el orden de combate, tirarán un dado de seis cada una buscando el 4 o superior que les permite liquidar a una unidad contraria, y luego harán lo propio los cristalinos, cuartos, que necesitan un 5, y así en todas las batallas desde los dragones con los que cualquier resultado menos un 1 es un acierto hasta los pobres humanos con los que sólo valen los seises.

Por cada impacto, el jugador rival deberá despedirse de una de sus unidades, y ahora viene el componente estratégico. ¿Debería sacrificar al humano, porque hoy no tengo suerte con los dados y dar por terminada la pelea al ya haber actuado el resto de mi ejército, o quizás al dragón, que no va a volver a atacar en este combate porque su turno ya pasó, y me guardo una última oportunidad, sacrificando no obstante a la estrella del equipo? Si te gusta la emoción de los dados la hay en cantidades industriales, y si quieres tener un poco de control puedes usar algunas cartas, que se obtienen perdiendo batallas o controlando el hexágono central al final de tu turno para volver a tirar, modificar resultados o evitar perder alguna tropa.

Es una mecánica de combate que soporta ser el eje de la jugabilidad, porque es lo que más haremos, sin la repetición de otras con más cartas y menos corazones en un puño mientras ruedan los dados que veo difícil que no agrade a todo el mundo porque pese a que sobre gustos no hay nada escrito y la guerra no iba a ser menos, es sin duda el principal atractivo del juego.


En un juego tan directo como este es una agradable sorpresa encontrar objetivos ocultos, y esto es lo que haremos en la última fase del turno después de cobrar (es decir, extraer minerales con nuestras unidades menos preparadas para el combate, por lo que tienes que tener mucho cuidado de cómo las acompañas porque por sí mismas no tienen mucho que hacer) coger una carta de misión secreta que como todos los puntos, sólo podemos cobrarlos en nuestro turno, llevando a situaciones de casi deducción,  de preguntarse por qué Juan está llevando todos los hombres seta (Fungoids en el original, tiendo a poner nombres caseros) a aquel bosque, y resulta que Juan quiere derrotar a un rival con un setazo en un bosque. Pero si algo de lo que he comentado hasta ahora no te parece bien, y no es nada demasiado importante, claro, estás de suerte: no hay una sóla manera de jugar a Nexus Ops.

Sus múltiples variantes incluyen partidas a diez o catorce puntos, según se te hagan largas o cortas, algunas se centran en el monolito o hexágono central del mapa, ya sea sustituyendo los puntos obtenidos por ganar batallas por puntos que se otorgan al que controle el monolito en cada turno, o sustituirlo por una suerte de agujero negro que en cada turno cambiará unidades de sitio y disparará rayos matando a algunos pobres infelices que estén en línea recta con él (sí, has leído bien), dar la vuelta a las cartas de objetivo, jugar con ellos públicos y pelearse todos por los mismos, unidades alternativas con diferentes poderes, juego por equipos si os juntáis cuatro o configuraciones alternativas del mapa modular si lo juegas en pareja. Parece que el dichoso juego es todo ventajas y casi es verdad, si obviamos un gran inconveniente.

En el momento de escribir estas líneas Nexus Ops era difícil de encontrar, llegando a precios desorbitados de tres cifras si lo quieres nuevo y teniendo que jugártela en la segunda mano, bastante más asequible si crees que no los vale, opinión respetable pero que no comparto, qué se le va a hacer. En la era de los crowdfundings o mecenazgos donde las miniaturas son una religión parecería lógico resucitar este grandísimo juego, pero por desgracia no hay novedad en el frente, aún.

Muchas veces gusta más lo conocido y familiar que lo nuevo, presuntuoso y complicado, y Nexus Ops triunfa desde la honestidad, esa gran olvidada, ofreciendo acción sin complicaciones directa a la mandíbula. Su sencilla propuesta, amoldable a todos los públicos, incluye una dosis de estrategia ligera que no le quita protagonismo al festín de dados pero que le da un sentido a lo que ocurre en este planeta perdido, tensión de sentarte en el borde de la silla y un precioso apartado visual con componentes de gran calidad. No sobra ni falta nada en este magnífico juego de confrontación que si encuentras, no deberías dejar pasar.

VALORACIÓN: 9/10