Ciudadelas – Juego de distritos

Esta historia empieza en un campamento a corta edad, cuando no tienes ni idea de juegos, ni de nada, y un día te sacan una baraja de cartas y te dicen que el rey de espadas es un policía, el as es el ladrón, luego tiene un compinche para ir robando a ciudadanos indefensos y tienes que hacer todo esto sin que nadie sepa quién eres, pasa por los juegos de rol y sus personajes con fuerza, suerte y todo lo demás, y acaba cuando ves un episodio de tu serie de comedia de situación de confianza para cambiar durante veinte minutos sus problemas con los tuyos.

La moraleja es que a todo el mundo le gusta ser otro durante un rato. Y como tenemos la suerte de tener esta afición tan maravillosa, la selección de roles y más concretamente que estos estén ocultos ha sido una manera de hacer party games soportables, relegando al Trivial y al Tabú a donde nunca debieron salir y, posteriormente, una mecánica sobre la que pivotar algunos de los mitos y leyendas del mundillo, como Puerto Rico o Twilight Imperium. En su vertiente más informal destaca desde siempre Ciudadelas, un pequeño juego del prolífico Bruno Faidutti en el que tenemos que construir una ciudad llevando a ladrones, obispos, arquitectos y demás rufianes que pululan por sus callejones. Pero claro, nadie sabe quiénes somos… ¿Suena bien, no?

Cuando descifras el manual de instrucciones, funciona más o menos así. En cada ronda, que se van a suceder hasta que alguien consiga ocho edificios o distritos para su ciudad, vas a recibir un personaje (O dos, si juegan pocos, aunque este no es en principio un juego pensado para jugarlo pocos) y a realizar su acción en estricto orden. De esta manera, conforme sois llamados, empezando por el temible asesino y el escurridizo ladrón y terminando por el inteligente arquitecto o el poderoso condotiero, vas a matar, robar, cobrar dividendos, reinar (la habilidad del Rey consiste en que te va a tocar llamar a filas a todos los demás indeseables en el siguiente turno) y después, conseguir dinero o cartas y finalmente construir una muralla, un castillo o un mercado, si quieres y puedes. Si esto hace que alguien construya su octava edificación… Enhorabuena, está a punto de acabarse.


Si me permitís que vuelva al patio del colegio, seguro que recordáis al chico que acababa de portero en el recreo si no quería quedarse sin jugar porque, tampoco vamos a poner paños calientes, era bastante malo en todo lo demás (además, el afectado solía llevar gafas, algo que nunca comprendí porque no son nada útiles para un portero, pero me estoy yendo por las ramas) Ciudadelas es el capitán del equipo, y alguien va a quedarse sin jugar. Los dos primeros personajes en ser llamados y hacer sus fechorías son el asesino y el ladrón, y como su nombre indica, te van a asesinar y saquear sin piedad, dejando tu turno inservible.

Piensa en aquella partida de Catán en la que no te salió el puñetero cinco en toda la partida y te acabó ganando tu cuñado a base de improbables doces mientras decía “pues no son tan difíciles los juegos estos». No jugar no es divertido, ver deporte está muy bien, pero ver juegos de mesa, y menos uno que consiste en una baraja de cartas y unas monedas de plástico (si al menos hubiera un tablero enorme con figuras de 10cm podrías asistir a como se destrozan) no tanto. A veces me digo a mí mismo que no tengo derecho a criticar la base de un juego, porque sin ella estaríamos jugando a otra cosa y un producto debe analizarse teniendo en mente lo que es y no lo que podría ser o debería haber sido, pero luego me matan tres veces seguidas y no contentos con eso desvalijan mi cadáver a la cuarta y tengo que oír “el mercadeeer, el obiiispo» mientras miro sin ver la partida y se esfuman todas mis posibilidades de ganar.

Tanta información oculta podría prestarse al faroleo, que es como las croquetas, le gustan a cualquiera, pero desgraciadamente no es el caso. En el mus, porque algún juego tradicional aún resiste irreductible al invasor, puedes montarte tus películas según los descartes y las señas y hay que haber ido mucho a clase en la universidad para no recordar alguna jugada maestra. Aquí, al repartirse los personajes de manera totalmente aleatoria, robar a Pedro que está forrado es cuestión de pura suerte, una posibilidad entre seis, y esto va a peor cuantos más jugadores jueguen, convirtiéndose, si sois seis o más, en puro azar y bastantes esperas, porque por muy rápido que se juegue tú haces tus tres acciones (personaje, cartas o dinero, construcción) en dos minutos y hasta que las vuelves a hacer en la siguiente ronda ha pasado el turno de cinco personas y la recogida y el reparto de cartas.

Cuando un juego creado con un grupo grande en mente la mejor opción es jugarlo entre pocos jugadores para tener un mínimo de control y evitarse los bostezos para garantizar que te puedas divertir ha habido un problema. Problema fácil de subsanar si lo juegas con una mente abierta y tienes claro que esto es lo que es, un juego caótico en el que tienes que reírte del pobre hombre asesinado y saqueado que he descrito en el anterior párrafo, pero no deja de ser un error de diseño.

Como está empezando a ser habitual, el juego ha recibido una edición revisada pues no olvidemos que vio la luz en el lejano año 2000 que, contra todo pronóstico, elimina una de sus contadas virtudes: lo manejable que es la caja clásica de juego de cartas estándar de Fantasy Flight Games. Ahora está en una caja cuadrada en la que sobra sitio por todos lados imposible de meter en un bolsillo, que es la misión en la vida de este juego, ser trasladado en bolsillos de reunión en reunión y, por si fuera poco aunque esto sí que era de esperar, le ha caído un aumento de precio de más del doble, pasando de 12-13 euros a unos absurdos 30. Esta comparación no la hago para boicotear a nadie, tiene sentido en la conclusión dentro de un momento.


Con tantos palos estaréis esperando un 2 y a otra cosa, a tus conocidos jugones les dará una pereza bíblica en parte porque lo han jugado mucho y en parte porque no es precisamente un antes y un después, a tus conocidos menos jugones no les vas a convencer de los placeres que oculta echar la tarde alrededor de un tablero o unas cartas con él, se hace algo largo (está muy extendida la regla casera de jugar a menos distritos, para los que gusten de reglas caseras, no es mi caso) y tiene todos los defectos que he detallado antes, y sin embargo con todos estos peros es un juego recomendable en circunstancias concretas.

Si es tu tipo de juego pero no te atreves con opciones como Battlestar Galactica o Dead of Winter por temática, duración o dureza de reglas, completamente comprensible, ya te has cansado de otras alternativas parecidas y más pulidas (no mucho, pero no es su reseña) como Saboteur o Mascarade o, si eres conocedor o coleccionista y quieres un clasicazo, que los juegos más mayores no reciben a veces el cariño que deberían, a buen precio (de ahí que os hayáis tenido que tragar el estudio de mercado de antes, el detalle del precio y sobre todo el del tamaño de la caja me parece que incluso podrían decidir la compra por sí mismos) puede ser una opción a tener muy en cuenta si no le exiges mucho y no lo juegas muy seguido.

 

VALORACIÓN: 5/10

1 comentario en «Ciudadelas – Juego de distritos»

  1. Con Ciudadelas me pasa algo curioso. Cuando fui a comprarlo en la tienda, aclaré que lo iba a jugar principalmente a 3 jugadores y me recomendaron que mejor buscase otro. Ignoré al vendedor y me lo compré y no me arrepiento. A 3 jugadores funciona muy bien, porque al jugar con dos personajes estás más metido en el ajo e incluso puedes buscar sinergias entre tus personajes. Curiosamente, leyendo tu reseña, me parece que el ciudadelas a 3 minimiza los aspectos que menos te gustan del juego. El único fallo que tiene es que el ladrón está un poco condicionado: No te interesa buscar como objetivo un número alto, como el condotiere, porque el que lo tenga, cuando juega en primer lugar su otro personaje, se las arreglará para gastar todas sus reservas monetarias. Sin haberlo jugado a una configuración distinta de tres jugadores, mi nota sería un 7,5

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